El Planeta de este año y el de otros…

 



Ayer domingo, dándole un repaso a la prensa encontré un artículo de Borja Martínez que trataba sobre la concesión del Premio Planeta de este año a Juan Del Val. No es que fuera un tema que me entusiasmara, desde la noche en la que se le concedió el premio he tenido que soportar una auténtica avalancha de artículos, opiniones y comentarios en las redes sociales sobre ese tema y la verdad es que estaba saturado, del premio, del premiado, del Planeta y del jurado.

Sin embargo leí el trabajo porque su título me interesó. Decía así: Juan del Val no es el peor premio Planeta, pero el Planeta va de mal en peor. Y contrariamente a la mala costumbre de muchos que se quedan con el titular y no leen la noticia lo leí con interés y de su lectura y otros datos nació la presente entrada.

La reacción de la opinión, no sé sí decir pública o publicada, que son dos cosas muy distintas, ha sido furibunda y unánime. A del Val que por lo que han dicho, literariamente, es un mindundi, le han dado el Premio Planeta, dotado con un millón de euros, porque es un tío conocido que trabaja en la tele y que además lo hacía en una emisora en la que Planeta es uno de sus máximos accionistas.

No conozco a Juan del Val, lo habré visto distraídamente unas pocas veces, mientras yo practicaba el noble deporte del zapeo, interviniendo en algún programa en el que creo que ejerce de contertulio. Tengo que reconocer que no he leído ninguna de sus obras, que las tiene, eso que conste. Ha publicado con antelación a la que Planeta ha premiado unas seis o siete novelas, con todo esto quiero decir que no tengo ningún interés en alabar o criticar al protagonista de esta entrada desde el punto de vista literario sobre todo porque no tengo los elementos de juicio necesarios para emitir una opinión.

Aunque a título personal he de reconocerle un mérito extraordinario, el amigo del Val es el marido de Nuria Roca y, si soy sincero, el personaje capaz de llevar al altar o al juzgado a una mujer como ella merece mis respetos. Desde que tengo memoria siempre he sido un rendido admirador de Nuria que además de gozar de una presencia física magnífica ejerce o ha ejercido como escritora, presentadora de televisión, actriz y locutora de radio. Ahora bien, puestos a analizar esto de haber maridado con Nuria que a mí me parece un mérito creo que para otros muchos es uno de los motivos extraliterarios de la saña con el que se le ha tratado, que la envidia es muy mala consejera y eso lo sabemos todos o casi todos.

Es posible que alguno de mis lectores se pregunte si es que estoy defendiendo la concesión del premio a esa novela de la que si digo verdad no sé ni cómo se titula, pues no, no es así. Desgraciadamente para la literatura española el Premio Planeta no premia la capacidad literaria, escoge entre las obras que independientemente de su valor o interés literario, tengan una gran capacidad para llegar a los consumidores. El Premio Planeta es una operación de márquetin y eso lo sabe todo el mundo, sobre todo los que más se escandalizan por la calidad o, por mejor decir, por la falta de calidad de la obra de este año y que curiosamente hace dos callaban o se ponían de perfil. Esa es la filosofía del premio, si bien hay que reconocer que Planeta, en algunas ocasiones, pocas, ha conseguido aunar la calidad literaria y una extraordinaria capacidad para vender ejemplares.

Y decía que hace dos años, los que hoy más berrean permanecían mudos ante un fenómeno si no es igual sí es muy parecido. Me refiero a la concesión del Planeta a la periodista, escritora y presentadora Sonsoles Ónega, por su novela, ya ven ustedes cómo son las cosas que de esta sí me sé el título, Las hijas de la criada, que antes de ser premiada también tenía a sus espaldas un activo literario, porque había publicado dos o tres obras.

No conozco a Sonsoles y la he visto, si soy sincero, sin demasiado entusiasmo en un programa de televisión un par de veces y tampoco he leído ninguna de sus obras, pero no creo que se pueda negar que cuando fue premiada su situación era muy parecida a la de Juan del Val. Ambos trabajaban en una televisión, habían escrito alguna que otra cosa y pare usted de contar y sin embargo les había caído el Premio Planeta y ¡el millón de euros!

Es cierto que hubo una tibia reacción negativa al premio, pero nada que ver con la saña o la dureza y crueldad de los comentarios que ha tenido que soportar del Val. Curiosamente tampoco se produjo la univocidad en las redes sociales. Aquí hubo mucha gente que se llamó andana o que criticó tibiamente la obra, pero las redes sociales estuvieron en su papel, algo se comentó, pero resultó evidente que en esos lugares no interesa demasiado la literatura.

Y eso es lo que me molesta, la doble vara de medir, en el 2023 mucha gente se abstuvo de criticar la concesión, no porque estuvieran de acuerdo con el jurado, si no porque en primer lugar Sonsoles es mujer y además no desentona en la orquesta sinfónica que componen los periodistas y opinadores cercanos al régimen sanchista, sin olvidar la ayuda que le proporciona el hecho de ser hija de Fernando Ónega un periodista capaz de transitar, ideológicamente hablando, sin despeinarse desde la Jefatura de Prensa de la Guardia de Franco a la defensa más cerrada del gobierno de Pedro Sánchez. Mientras que, así es la vida de dura, el pobre del Val es hombre, heterosexual y en general no parece estar muy de acuerdo con la acción del gobierno sanchista y lo expresa con claridad.

Dos premios en los que la calculada capacidad de venta han sido el principal argumento para su concesión, independientemente de su calidad literaria, separados por un año pero sorprendentemente el tratamiento recibido ha sido totalmente distinto. La hipocresía resulta abominable, pero para la masa progresista parece ser que tiene un sabor muy dulce porque al fin y a la postre el paradigma de algunos dignísimos críticos de esta progresía nacional parece estar contenida en ese dicho tan viejo que reza que con las cosas de comer no se juega.

No sé cuál será el motivo o la razón pero espero y deseo que del Val esté haciendo bueno aquello de vaya yo caliente y ríase la gente.

Por cierto, tiene muchísima razón Borja Martínez: Juan del Val no es el peor premio Planeta, pero el Planeta va de mal en peor. Tendremos que esperar casi un año para ver si la dirección de la editorial decide el año próximo dar un golpe de timón y comprobar si es capaz de ejercer un criterio que le permita premiar una buena novela que además tenga capacidad para convertirse en un superventas. Por pedir que no quede.

 

Un abrazo y hasta otra ocasión si Dios quiere.


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Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo, va de mal en peor...
    Hace años que no leo ningún Premio Planeta, sólo algunos Finalistas y o alguno de años pasados que cayó en mis manos!

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    1. Muchas gracias por tu comentario, efectivamente está muy clara la falta de calidad de muchos de los premiados. Saludos

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